La industria manufacturera de Baja California registra cautela en inversiones y proyectos de expansión ante el escenario comercial con Estados Unidos.
Empresarios reportan naves industriales desocupadas y una mayor búsqueda de empleo en el sector maquilador.
La industria manufacturera de Baja California ha comenzado a registrar una desaceleración en inversiones y proyectos de expansión, en un contexto marcado por la incertidumbre relacionada con los aranceles de Estados Unidos y la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC.
De acuerdo con especialistas en comercio exterior, las empresas instaladas en la entidad han reducido sus horizontes de planeación ante los cambios y posibles ajustes en la política comercial norteamericana. Esta situación ha generado cautela en decisiones de inversión, contratación y crecimiento dentro del sector industrial.
Entre los efectos señalados se encuentra la existencia de entre ocho y 10 naves industriales desocupadas en Baja California. También se reporta la pérdida de algunas maquiladoras, aunque se mantiene la expectativa de que nuevos proyectos e inversiones puedan consolidarse en la entidad.
La desaceleración habría sido más visible durante 2025 y 2026, debido a factores macroeconómicos y a la falta de certeza sobre las reglas comerciales que podrían aplicarse en los próximos años entre México, Estados Unidos y Canadá.
Otro de los cambios observados está relacionado con el mercado laboral. Anteriormente, el sector maquilador mantenía una alta demanda de personal, lo que permitía a trabajadores cambiar con mayor facilidad de una empresa a otra. Sin embargo, actualmente se han reportado filas de personas en búsqueda de empleo, un fenómeno que no era común en la entidad.
Representantes del sector empresarial señalaron que la incertidumbre por los aranceles y la revisión del T-MEC ha obligado a las compañías a modificar sus esquemas de planeación y evaluar con mayor cuidado nuevas contrataciones, ampliaciones de planta y proyectos de inversión.
Aunque se mantiene la llegada de capital a Baja California, el reto será generar condiciones de certidumbre que permitan conservar empresas, atraer nuevos proyectos industriales y recuperar el dinamismo laboral que durante años caracterizó a la región fronteriza.

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