Baja California enfrenta presión hídrica por bajos niveles en lagos Powell y Mead

Los principales embalses del Río Colorado cayeron en julio de 2026 a 25.14% de su capacidad conjunta.
La entidad depende en gran parte de esta cuenca para su abastecimiento público de agua.

Los bajos niveles de almacenamiento en los lagos Powell y Mead reflejan la presión que enfrenta el sistema del Río Colorado, del cual depende una parte importante del suministro de agua en Baja California.

De acuerdo con datos reportados por la Comisión Internacional de Límites y Aguas, el almacenamiento conjunto de ambos embalses cayó en julio de 2026 a 15 mil 322 millones de metros cúbicos, equivalente a 25.14 por ciento de su capacidad.

Para Baja California, esta situación tiene implicaciones relevantes debido a que 83.72 por ciento del agua destinada al uso público en el estado proviene del Río Colorado, según el Programa Estatal Hídrico 2022-2027. En Tecate, Tijuana, Playas de Rosarito y Ensenada, la dependencia reportada es de 88 por ciento.

La académica Marisela Martínez Quiroz, de CETYS Universidad Campus Tijuana, advirtió que la situación debe entenderse como una problemática binacional, ya que el sistema abastece a regiones de Estados Unidos y México.

México inició 2026 con una asignación de mil 668.4 millones de metros cúbicos del Río Colorado, cifra que considera una reducción de 62 millones de metros cúbicos, además de mecanismos de ahorro y conservación establecidos en acuerdos binacionales.

Aunque los bajos niveles de los embalses no significan cortes inmediatos generalizados para Baja California, sí aumentan la presión sobre un sistema vulnerable por sequía, crecimiento urbano, fugas en redes y necesidad de modernizar infraestructura.

El Bureau of Reclamation reportó a inicios de agosto que Lake Powell estaba en 23 por ciento de su capacidad y Lake Mead en 27 por ciento, mientras el sistema completo del Río Colorado se encontraba en 32 por ciento, frente al 39 por ciento registrado un año antes.

Especialistas señalan que la respuesta deberá incluir uso racional del agua, reducción de fugas, diversificación de fuentes de abastecimiento y coordinación binacional para enfrentar escenarios de mayor incertidumbre.

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