El Niño podría generar cambios en lluvias y temperaturas de Baja California durante los próximos meses

El fenómeno climático se encuentra establecido en el Pacífico y los pronósticos apuntan a un posible fortalecimiento hacia finales de 2026.
Especialistas advierten que un episodio intenso podría modificar los patrones de lluvia e incrementar riesgos de inundaciones y deslaves en zonas vulnerables de la entidad.

El fenómeno de El Niño continúa presente en el Pacífico y los pronósticos meteorológicos anticipan que podría fortalecerse durante los próximos meses, un escenario que mantiene la atención sobre sus posibles efectos en Baja California.

De acuerdo con los pronósticos citados, el episodio de El Niño se encuentra establecido y podría alcanzar una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima una alta probabilidad de que el fenómeno continúe hasta febrero de 2027, mientras que la NOAA prevé condiciones favorables para un fortalecimiento durante la temporada fría del hemisferio norte.

Uno de los indicadores considerados para medir la evolución del fenómeno es la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial. Según las proyecciones mencionadas, las anomalías en la región conocida como Niño 3.4 podrían incrementarse durante septiembre y noviembre de 2026, con una intensidad máxima prevista hacia finales del año.

Para Baja California, la principal atención se concentra en el comportamiento de las lluvias y los sistemas invernales, ya que un episodio fuerte de El Niño puede modificar la circulación atmosférica y favorecer cambios en los patrones habituales de precipitación.

Entre los posibles escenarios se encuentran lluvias más intensas o prolongadas en zonas como Tijuana, Playas de Rosarito y Ensenada, particularmente en áreas cercanas a la costa.

Las autoridades y especialistas mantienen vigilancia debido a que mayores precipitaciones pueden representar riesgos en regiones con condiciones de vulnerabilidad, como zonas con crecimiento urbano, modificaciones del terreno o áreas propensas a acumulación de agua. En estos casos, los escurrimientos, inundaciones y deslaves pueden convertirse en factores de riesgo.

El comportamiento final del fenómeno dependerá de su evolución durante los próximos meses y del seguimiento de los sistemas meteorológicos. Por ello, los pronósticos continuarán actualizándose conforme avance la temporada.

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